Número 8 / Diciembre 2003

El proceso de Mediación II

editorial

Para despedir el año, continuando la temática abordada en la edición del mes de abril de 2003, presentamos un segundo número de la revista dedicado al proceso de mediación. Número breve con relación a otros, pero no por eso menos sustancioso.
Y es que resulta muy atractivo para quienes hacemos de la práctica de la mediación nuestra labor cotidiana, corroborar hasta qué punto las modalidades de trabajo y de intervención inciden de manera directa en los resultados obtenidos y cómo nuestra principal herramienta en esa tarea es el proceso mismo.
Cada mediación plantea un nuevo desafío a su operador. Cada caso revela un pequeño universo, compuesto por un conflicto que ata a diversos sujetos, con distintas historias y concepciones de vida diferentes. Esto hace de cada mediación la oportunidad de asomarnos a un mundo único, así como es único el impacto que ese mundo tendrá en el mediador, en la resonancia interna que el caso le vaya a provocar. Pero en todos los casos acompañaremos a las partes a transitar un recorrido que entendemos les permitirá ingresar en una dinámica de colaboración y los ayudará a tomar mejores decisiones en orden a la satisfacción de sus intereses.
En esta oportunidad, hemos incluido un artículo proveniente de Italia, publicado en el número inaugural de la revista Mediares, (puede verse comentario sobre la publicación en las lecturas). que presenta dos paradigmas enfrentados: prosa y poesía de la vida, problem solving y lentitud y gestualidad del lenguaje de las emociones, a partir de una filosofía más abierta, dialéctica y transparente, liberada del nomos.
Joss Oppie, de origen australiano, realiza una completa reseña de las pautas y estándares éticos de la mediación, promovidos por las distintas organizaciones internacionales que orientan al nuevo instituto.
Un interesante artículo de Viviana Gómez, nos invita a pensar en términos de la teoría de los sistemas, en los participantes de la mediación, tanto presentes como ausentes físicamente, en los múltiples vínculos que se dan en el seno de la mediación y las diversas negociaciones que en ella se gestionan.
Los criterios objetivos son una herramienta conceptual poca trabajada en la literatura, y no por ello, menos importante. Las autoras plantean una hipótesis acerca de la función específica que éstos deben cumplir y los riesgos que supone introducir elementos objetivos en una negociación. Además incorporan dos casos que permiten ejemplificar los planteos.

Queremos agradecer a Franca Alcaro por su generosa traducción del italiano del extenso artículo que presentamos.

Deseamos compartir con los lectores nuestro agradecimiento a Entelman Peacemakers por el apoyo financiero brindado a la trama, que ha hecho posible la edición de este número. Para un emprendimiento como la trama, autofinanciado por las editoras, resulta de vital importancia el aporte económico de personas y entidades comprometidas con la temática para darle sustentabilidad y continuidad al proyecto. Esperamos sumar nuevas colaboraciones en este sentido.