la librería

Bibliografía comentada

Sociología del delito amateur

Gabriel Kessler

la trama

Editorial Paidós, pag. 295, Buenos Aires.


Deseo compartir con los lectores de la trama la alegría de haber leído un muy atractivo libro. Hace ya tiempo había llegado a mis manos una interesante investigación desarrollada por G. Kessler junto con Laura Golbert, (en el deprimente formato de las fotocopias), que versaba sobre los jóvenes y la delincuencia urbana. Algunas de las ideas allí reflejadas son retomadas en Sociología del delito amateur, y desplegadas con mayor detalle y profundidad.
El texto expone una investigación de campo realizada por autor que tiene como protagonistas a jóvenes de entre 13 y 31 años, que han cometido delitos contra la propiedad con uso de violencia. Dos preguntas guiaron la indagación, y a la vez, estructuraron el libro. Por un lado, el contexto particular de emergencia de las acciones delictivas, las relaciones familiares y los hogares de procedencia, el tipo de escolaridad y relación con la educación, así como el barrio y el vínculo con los amigos. En segundo término, interesó los primeros actos delictivos, la toma de decisiones hasta llevarlos a cabo, el vínculo con el mundo del trabajo, el destino de los recursos obtenidos, así como el camino hacia la profesionalización en el campo delictivo.
Al extenso análisis sobre las pobres estadísticas existentes acerca del delito y la criminalidad, y el particular modo en que estás son construídas, le sigue
Gran parte de la obra gira sobre los ejes de que la acción delictiva ocurre en el marco de la precariedad e inestabilidad laboral, que redundan en un presente lleno de privaciones, en el marco de una sociedad de consumo cada más exaltada, hasta punto de ser el mercado una instancia que otorga identidad; y en un contexto donde reina la falta de proyección de futuro, de perspectivas de progreso posible, a partir de lo cual se redimensiona el tiempo presente. En esa línea de búsqueda inmediata e irreflexiva de satisfacciones se enmarcan los primeros delitos de los jóvenes, cuyas pertenencias sociales corresponden a la clase baja y en una pequeña proporción a la clase media. La lógica de provisión otorga legitimidad a todo acto que proporciona recursos para satisfacer necesidad, y se opone a la lógica del trabajador, en la cual la legitimidad está en el origen del dinero, que proporcionaría la satisfacción. En la primera no aparece una frontera clara entre la legalidad y la ilegalidad, fruto de la falta de eficacia simbólica de la ley social y de la caída de la referencia del Estado-Nación como organizador social, propio de la Modernidad.
La segunda parte del libro está dedicada a los contextos de socialización: las relaciones de familia, las trayectorias escolares y la inserción en los barrios. Se despliega un profundo y meticuloso análisis de la inserción de estos jóvenes en la escolaridad, las características del pasaje por las escuelas y las formas de persistencia y expulsión que esas organizaciones ofrecen.
En su anexo, el autor hace un valioso repaso de las teorías clásicas sobre el delito y la criminalidad.
La obra resulta un extraordinario análisis sobre la sociedad actual, sobre un particular y vulnerable sector social, y da cuenta de las variables políticas, económicas y culturales incidentes en su surgimiento.
El libro hace una pintura social digna de conocer, que invita a repensar el imaginario de sociedad con que nos manejamos, y no puede menos que llamar a la reflexión a todos aquellos que tengan preocupación por la cosa pública, por el prójimo y por los procesos sociales de nuestro tiempo.
Quienes se interesen en los procesos sociales a los que no sólo asistimos, sino de los que somos protagonistas, tienen en Sociología del delito amateur una cita imperdible.

Florencia Brandoni